Fieles a la historia de nuestros excepcionales olivos hemos dotado al aceite obtenido de su fruto del mejor envase posible, un sinuoso cuerpo de piel de porcelana que acaricia y cobija nuestro singular y selecto zumo de aceituna.

   Nos remontamos otra vez en el tiempo en la búsqueda de la pureza y el arte. El resultado, un envase con capacidad de 500 ml inspirado en ánforas fenicio-griegas, concebido en porcelana, con serigrafía en relieve y plata de nuestra marca Del Serrallo, la denominación originaria del paraje del Señorío Medieval de Santa Olalla donde habitan sus exuberantes olivos milenarios.

   El ánfora Del Serrallo no sólo guarda una estética a la altura del contenido que guarda, sino que comulga con la filosofía de un aceite singular, al que protege de los rigores de la luz, el aire y el calor, preservándolo de su oxidación y garantizando su conservación en perfectas condiciones para ser degustado y disfrutado con los cinco sentidos.

   Un envase exclusivo y único en el mundo del aceite.