Una vez inmersos en el universo de sensaciones que propone nuestro aceite los cinco sentidos se antojan escasos para el pleno deleite de sus cualidades.

   Su tinte verdoso y trazo amarillo luce con personalidad sobre la blanca porcelana. El intenso olor a vida de oliva que desprende su chorro de oro líquido y denso consigue embargar de forma inmediata. El cortejo no ha hecho más que comenzar, queda lo mejor...

   En boca, Del Serrallo acaba por revelar todos sus matices. Su sabor afrutado complementa el punto medio de amargor y picante de un aceite muy equilibrado, aunque con enorme personalidad, que termina por conquistar al paladar más exigente.

   Podríamos insistir en glosar cada una de las características sensitivas de nuestro aceite, pero preferimos invitarle a degustar y disfrutar de DEL SERRALLO, un aceite singular.